A escasas cuadras de Supermarket se accede a la antigua aldea de Saidpur.
Ha sido recientemente restaurada como sitio turístico..
En esta capital fundada en la década de los 60 la presencia de una aldea tradicional pegada al casco urbano no podía dejar de ser explotada tarde o temprano por algún capitalista (a pesar de los pocos emprendimientos turísticos que hay..)
Las fachadas han sido pintadas, algunas reinventadas, los dos edificios antiguos restaurados, el predio central de la aldea pavimentado con adoquines y parquizado con canteros y flores, listo para las boutiques y patios de comida para el turista..
Como idea comercial está excelente. El turista a Paquistán (hoy más hipotético que nunca) podrá relajarse en un ambiente natural espectacular al pié de las colinas de Margalla rodeado de vestigios de una aldea histórica a minutos de la zona bancaria..
La aldea era predominandemente hinduísta. Cuando ocurrió la Partición donde Paquistán se separó de la India la población hinduísta de Saidpur huyó mayoritariamente hacia ese último país. Dejó atrás un templo hindú, que puede verse en la última foto de arriba.
Claro que hoy ya no funciona como tal, su diminuto interior desprovisto de ídolos convenientemente pintado y redecorado para curiosidad del visitante. Muchos paquistaníes, sin embargo, evitan el pisarlo por supersticiosos temores. Milenios de la India no se eliminan en 60 años..
Junto al templo se alza un complejo con un edificio de tres cúpulas. Al lado otro edificio de dos pisos, que albergaba un orfanato hinduísta. El gobierno musulmán de Paquistán lo transformó en una escuela, y en la presente restauración fué convertido en un museo con fotos de “antes” y “después” (ver abajo) mostrando la transformación de la aldea. Tambien el proceso de edificación de Islamabad misma: durante las décadas del 60 y el 70 pasó de tierras cultivadas al pié de las colinas (con escasas aldeas como Saidpur) a la ciudad de casi un millón de habitantes que es hoy.
Interesantísimo ese vistazo al poder transformador del hombre sobre la naturaleza..
La aldea data de la era del Imperio Mogol. Parte de la muralla contenedora y una derruída puerta que da acceso al complejo proviene de esa época. Aparentemente el emperador Yahanguir paró aquí hace 400 años según sus memorias:
“El noveno domingo (en 1607) posé más allá de Rawalpindi…En el valle cerca de la posta corría un arroyo, cuya agua se recogía en una pileta”
En su época existó una pileta que formaba parte del templo hindú para abluciones rituales. Rellenada con el paso de los siglos, estaba ubicada donde hoy está la explanada de adoquines. El muro contenedor con la derruída puerta la rodeaba. El arroyo aún atraviesa Saidpur..
Hay movimiento en la aldea desde la mañana. El museo abre a las 08:00 y cierra recién al caer el sol. Siempre habrá visitantes paquistaníes de clase media o alta, algún que otro extranjero (hoy no abundan en Paquistán) y los habitantes de la aldea ¡que no forman parte de la restauración! El movimiento se intensifica los sábados y domingos.
Puede irse caminando a Saidpur. Desde la avenida que bordea las colinas (Margalla Ave.) son poco más de 5 minutos de caminata hasta trasponer las puertas reconstruídas que dan acceso a la aldea..
La restauración fué inaugurada hace un año. La idea era abrir locales tipo patio de comida, comercios de artesanías y otros atractivos turísticos. De estos locales comerciales apenas unos pocos funcionan aún.
Hay polémicas con el gestor de la idea, un funcionario de la CDA (City Development Authority) que confía ganar mucha plata. Conservacionistas y arquéologos critican la iniciativa y los métodos de restauración, que destruyeron mucho sin mentar valores históricos. Agregaron además numerosos detalles decorativos no originales sin prestar atención a si se correspondían con la arquitectua y el período histórico correspondiente. El resultado para el que los desconoce de todas formas es más que agradable.
Abajo, las cúpulas se recortan contra el soleado fondo de las colinas de Margalla, que transportan a un porteño a Córdoba (o Grecia) con su esplendor mediterráneo.
Más abajo, detalles decorativos artesanales y fotos del museo.
También un antiguo relieve en alfabeto hindú. Para la clase media moderada de Paquistán, estos recuerdos de una época en que hinduístas y musulmanes convivían en paz en la antigua India (hoy Paquistán) señalan hacia una nación moderna y tolerante, en oposición al fundamentalismo religioso que propulsan los mulláhs..






















