
Monobloques de viviendas para empleados estatales.
Se ven por todas partes en Islamabad.
En Paquistán el Estado aún cumple el rol todopoderoso conocido en la Argentina de no hace tantas décadas. Un empleo en el gobierno garantiza estabilidad de por vida incluyendo la vivienda y es altamente codiciado..
Lo que sorprenderá al argentino será que al pasar por dichos edificios se le informe con toda naturalidad: “esas son las casas de los sirvientes” (Those are the houses of the servants)
???
Se trata de una confusión lingüística. Lo que han querido decir en realidad es ”esas son las casas de los ’servidores publicos’” (public servants o “empleados del estado”).
Es que en inglés existe una sola palabra para “servidor” y “sirviente” a saber servant.
Pero de public servant (“servidor publico”) a servant (“sirviente”) hay un sólo paso. Y de servant a my servant (“mi sirviente”) casi ninguno!
El visitante argentino escuchará estupefacto en el despacho estatal: “mi sirviente le alcanzará los papeles” (my servant will give you the papers)
???
La confusión no es casual. Es que en Paquistán las actitudes feudales que dividen a la sociedad entre amos y siervos, existentes durante el Imperio Mogol y el Imperio Británico, siguen aún con vida.
La sociedad se divide naturalmente entre los que mandan y los que obedecen. Esto afecta las actitudes básicas generando conductas verticalistas y determinando hábitos sociales que obedecen a antiguas tradiciones (si bien la modernidad atropella contra estos esquemas tradicionales..)
Se puede nacer literalmente en uno u otro bando, porque los empleos del estado son “hereditarios” (como lo eran prácticamente en la Argentina del Estado benefactor y el caudillismo sindicalista) de manera que uno ya “nace” servidor, o patrón (pero nuevamente la sociedad globalizada que gradualmente penetra modifica este ordenamiento)..
El Estado feudal ha reemplazado al señor feudal simplemente como benefactor para sus “siervos” – paralelamente al regimen feudal imperante aún en muchas regiones del Paquistán rural (que ha experimentado hoy ya varios recortes gracias al impacto urbano).
En una gran propiedad feudal en el interior de Paquistán los sirvientes tienen su vivienda y heredan el empleo de sus padres. En los inmensos terrenos del señor feudal (zamindar) se ubican las casas del lavandero (dohbi), el guarda (chaukidar) el jardinero, el chofer, etc. con toda su familia. De generación en generación los vínculos que se crean entre amos y siervos superan lo laboral para pasar a lo afectivo.. No son son raras las escenas de grandes lágrimas ante las separaciones de amos y siervos, que sufren las mismas visicitudes de su empleador. Es que el patrón apadrinará a los hijos del sirviente e incluso les pondrá el nombre o elegirá su esposa! En esas grandes propiedades feudales (y en más de una vivienda urbana de clase media) los vínculos entre servidores y servidos se vuelven extrañamente estrechos…
Antes de la modernidad, tanto amos como siervos se guiaban por el mismo régimen de familia extensa, gustaban de los mismos platos tradicionales, usaban el mismo vestido tiipico (shalwar camisse), oraban en los mismos santuarios…
Como en el feudalismo europeo, o la antiguedad bíblica. Muchas historias sagradas recuentan la relación afectiva entre la casa del amo y la del siervo (cf. Abraham y su siervo-heredero Eliezer, David y el siervo de la casa de su amigo Jonatán) Una ley hebrea estipulaba incluso el procedimiento para cuando un esclavo liberado se rehusaba a abandonar la casa donde había nacido, se había criado, se había casado (clavando su oreja a la puerta)…
Recuerdo haber leido una vez las palabras de un gran terrateniente paquistaní en la decada del 60’ cuando el modelo industrial aún no moldeaba la sociedad paquistaní en el grado que lo hace ahora. Señalando sus vastas propiedades (que albergaban cientos de siervos) dijo: “desafío a cualquier gobierno occidental a diseñar un sistema mejor para alimentar y alojar a los millones de Paquistán”…
Escuchado anteayer a la salida de servicio de un hotel cinco estrellas: “esta es la puerta de los siervos” (this is the door for the servants)
Hace poco leí sin embargo un articulo de periódico en el que se señalaba una nueva tendencia en la nueva generación. Ya no favorecen tanto los empleos del Estado y prefieren en cambio los de empresas privadas como bancos o telefónicas.
Lo dicho, la modernidad no perdona..
Abajo, un empleado público espera recibir órdenes sentado fuera del despacho de su jefe. Éste podrá convocarlo tanto para buscar papeles como para cargarle el maletín a un visitante…
