Homenaje

Otra publicidad homenajeando a Paquistán de Mobilink, la empresa de telefonos.

En este caso se trata de un músico folklórico famoso, Ustad Amanat Ali Khan – un Atahualpa Yupanqui local salvando los abismos – ya fallecido.

La canción es vieja y se llama “Ah patria, querida patria” y está destinada a traer lágrimas a los ojos del paquistaní de la edad correspondiente.

Al principio se recrea en blanco y negro una escena de los 60 o 70 donde el músico canta. Se lo vé de la mano con su hijito pequeño.

Luego el video salta al presente mostrando a dicho hijo del cantante, Shafqat Amanat Ali Khan, hoy en día un cantante famoso por mérito propio que aparece en el video colectivo contra el terrorismo mostrado en una entrada anterior.

Durante el video habrá flashbacks mostrando al cantante fallecido (representado por un actor) enseñándole música tradicional al hijo.

Para un occidental, pocos pueblos parecerán más nostalgiosos que el paquistaní. El video está destinado a mover la fibra íntima de los locales evocando la música, el ambiente cercano al nacimiento de la nación en las décadas del 50 y 60. En un país donde la juventud está culturalmente supeditada al respeto por los adultos (por el sistema de familia extensa; el adolescente directamente no tiene voz) el mirar retrospectivamente hacia el pasado es un ejercicio normal. Muchos porteños sentirían vergüenza de mostrar en público su nostalgia por “la leche” o las tardes de tele, pero en Paquistán los sonidos, olores, imágenes de la infancia son entronizados vez tras vez en videos, canciones, películas y novelas (un rasgo por otra parte con el que toda alma tanguera se identificará).

Rasgo que muchos señalaban era sintomático del mundo islámico en general durante buena parte del siglo veinte, más proclive a mirar hacia un pasado glorioso en peligro de desvanecerse ante la modernidad que hacia el futuro. La ortodoxia prescribe además el apego a la tradición (sunat) y cuanto más antigua (cercana al Profeta) más genuina…

Estos videos son obra de chicos jóvenes, quienes no tienen vergüenza en derramar una lágrima por el pasado perdido de la infancia, un Paquistán que (como el resto del planeta) desaparece ante la globalización..

Una cosa notable es que se muestran escenas de la comunidad cristiana en Paquistán, con un cura y acólitos rezando en la iglesia. El cura aparece nítidamente recortado contra una gran bandera de Paquistán, imagen superpuesta luego a la de un musulmán, ambos orando ante la misma bandera. La idea es mostrar la libertad garantizada a las minorías religiosas que estipula la Constitución del país. La canción retoma y refuerza este rasgo.

Estudiantes de una escuela de arte aparecen pintando un cuadro del padre de la Patria, Jinnah

Los chicos urbanos en el paisaje de montañas donde hay retenes militares están en las Áreas del Norte donde recientemente fallecieron varios alpinistas extranjeros (cerca de la frontera con China). Esta región es para los paquistaníes como la Patagonia para los argentinos – remota, mítica y apenas poblada (para estándares locales). Ocasionalmente algunos chicos urbanos se aventuran por allí. Chicas como las que se ven en la publicidad practicamente jamás! (es después de todo una publicidad :) )

El video termina con el cantante actual tomado de la mano de un niño (¿su hijo?) dando a entender que el amor por la patria y la veneración por el pasado (el cantante y el chico aparecen ante la tumba del músico fallecido) han de perpetuarse de generación en generación..

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