Si en las calles de Paquistán no hay carnicerías automovilísticas cotidianas debe ser gracias a que el caótico atascamiento de burros, motos, micros, cabras y peatones impide ir mas rápido que a paso de tortuga, como muestran estas fotos, donde los mencionados elementos apuntan todos en direcciones distintas simultáneamente.
Podríamos decir que en este país ideales viales como no entrar en una calle de contramano, no viajar por el carril opuesto, no girar en sentido contrario, son rumores lejanos de un universo civilizado que definitivamente no queda por acá.
O podríamos verlo de este modo:
en una ruta paquistaní, no existen carriles de mano y contramano. Los vehículos se desplazan libremente por todo el espacio, con la salvedad de que, si por casualidad viene uno en dirección contraria, ambos tienen la deferencia de correrse hacia la izquierda (esto último gracias al Imperio Británico). Es mejor verlo de esa forma y no tener que recurrir al Lexotanil
O puede tomárselo como uno de esos desafíos de destreza de los video juegos, donde el objetivo consiste en esquivar la mayor cantidad de obstáculos antes de ser desintegrado. Arranca uno, y debe esquivar a una mujer de velo que se precipita frente al capot. Luego una moto roza nuestro espejo retrovisor mientras ambos frenamos a milímetros de ensartarnos entre dos acoplados, maniobrando para esquivar la cabra desquiciada que se cruzó frente a la moto. Es muy divertido y los conductores paquistaníes deben tener los mejores reflejos del planeta.
Lástima que no sea un videojuego





0 Respuestas a “Tráfico”