
El soberano es traicioneramente asesinado. En medio de la debacle, su hijo mayor es arrancado de los pasatiempos de la adolescencia y nombrado su sucesor. Altas deliberaciones designan un regente en su lugar, hasta que el jovenzuelo alcance la madurez. La cabeza del asesino es exhibida al pueblo para ayudar a encontrar a sus cómplices. En el panteón familiar, las exequias son acompañadas por miles de peregrinos, atraídos por las cualidades sobrenaturales que comienzan a atribuírsele a la tumba del difunto soberano. Mientras tanto, en una región apartada, uno de los miembros de la dinastía, con derechos de sucesión, comienza a intrigar..
¿Un cuento de Oriente? No, sino los eventos que siguieron al asesinato de la ex-primer ministro Benazir Bhutto, que mencioné en una entrada anterior. Su hijo Bilawal, de 19 años (sin participación activa en la política) fue extrincado de sus estudios en Oxford para ser nombrado como presidente del Partido Popular Paquistaní (PPP) en lugar de su madre. Su padre Asif Alí Zardari (también sin participación activa en la política) fué nombrado mientras tanto presidente interino del partido, hasta que Bilawal concluya sus estudios en Óxford. Un aviso del gobierno en los periódicos exhibe (junto a un arreglo de billetes con Photoshop) la foto de la cabeza del asesino suicida, encontrada luego del atentado, ofreciendo una recompensa para quien aporte datos para su identificación (no me siento inclinado a publicarla, a pesar de que aquí salió al lado de avisos de MacDonalds)
Sobre las exequias en el panteón dinástico, ver el posting anterior..
Se dice que en las crisis afloran los verdaderos reflejos. Los reflejos de los líderes políticos del PPP han probado ser definitivamente monárquicos (¿el enano monárquico que todo paquistaní lleva dentro? ¿La sombra del Gran Mogol?) No sólo sorprende que a la muerte del candidato presidencial se nombre automáticamente a su hijo como sucesor (¿nombrarían así al hijo de Kirchner?) sino que la medida fuera automáticamente aprobada sin interna de por medio por el partido (se hallaba contemplada en el testamento de la ex-ministro) Aún más sorprendente es que la medida haya sido aceptada mansamente por el joven universitario, quien no pareció detectar ningún anacronismo con las nociones democráticas. Bilawal no ha vivido en Paquistán desde los 10 años y, con su perfil en Facebook, pareciera hallarse más cerca de los intereses de la generación YouTube que de los de la masa paquistaní. Tan fulminante fue la decisión monárquica y tanto se dió por sanjada la cuestión sin ni un debate, que los líderes partidarios parecían disculparse por cosas nimias, como las desprolijidades ante la prensa, como si el cumplimiento de las exigencias partidarias (¿cuales, las de la sucesión real?) los forzaran a hacer lo mejor que podían bajo las circunstancias
Ni siquiera hasta hace unos días, cuando de regreso en Londres el heredero debió enfrentar en una conferencia a una prensa mundial comprensiblmente escéptica, Bilawal o su entorno dieron noticias de enterarse que representaban un partido democrático. “¿Qué le ha hecho pensar que Ud. puede gobernar un país en el que nunca ha vivido?” preguntó un agresivo periodista con poca simpatía por los bagajes culturales. “Confío en las decisiones de las autoridades de mi partido” dijo el casi adolescente presidente del mayor partido político de Paquistán, quien no piensa abandonar sus pasatiempos y estudios en Oxford hasta los 24 años, por lo que su máximo pedido a la prensa fué de “privacidad” (¿privacidad para el presidente del mayor partido político del país?) Su seguridad costará al gobierno británico alrededor de 1 millón de libras al año.
La medida tiene toda la lógica si nos olvidamos del modelo democrático y recordamos al modelo dinástico que ha signado la historia del subcontinente, desde el Imperio Mogol hasta el Imperio Británico (abolido hace apenas seis décadas)
La historia de Bilawal Bhutto es la de una dinastía. Su abuelo Zulfikar Bhutto fue presidente de Paquistán, siendo removido del poder por un golpe de estado y luego ejecutado en 1979. Su hija Benazir Bhutto olvidó en esas circunstancias sus estudios en Oxford, para enfrascarse en la política paquistaní (al año era una presa política) llegando también a la primera magistratura. Se espera de su hijo Bilawal que, al fallecer su madre, siga automáticamente en sus mismos pasos, le guste o no. Tal explicación es ofrecida explícitamente por los oficiales de su partido, incluyendo su padre: “A Bilawal no le quedará más que sumergirse en el mundo político de Paquistán. Su madre debió hacer otro tanto a su misma edad”
¡Menos mal que era una democracia!
Mientras tanto, en una región rural de la provincia de Sindh, un primo hermano de Bilawal, que lleva el nombre de su fallecido abuelo Zulfikar Bhutto (y que a diferencia de Bilawal ha vivido hasta ahora en Paquistán) comienza a congraciarse con la población local que acude a dar condolencias al feudo familiar
“Es igualito al abuelo ¡qué apostura!” confiesa encantado un anciano sentado frente al pasto de la residencia - donde los sirvientes van y vienen ofreciendo té a los visitantes – mientras el precoz político de 17 años atiende parsimoniosamente a los aldeanos, llegados con condolencias y reclamos a la mansión de los Bhutto..
Cuestión de reflejos…
Abajo, una foto de Bilawal Bhutto y su padre anunciando la sucesión (no están sentados sobre tronos, aunque lo parece!)
Arriba, imagen del Gran Mogol con uno de los príncipes herederos bajo un dosel. Dicha imagen nos puede recordar que, hace unos doscientos años (cuando en la Argentina de 1810 declarábamos la independencia) el territorio de la actual Paquistán era gobernado por el Gran Mogol
(cliquear en la miniatura para ampliar)
Al final, imagen de Zulfikar Bhutto Jr. con el abrigo (shal) popular entre el pueblo
