Este es el interior de una mezquita. Las divisiones en la alfombra representan algo más que decoraciones geométricas, siendo los espacios que deben ocupar los asistentes al posicionarse para orar. Estas divisiones son muy importantes (si la mezquita es más humilde y no cuenta con estas alfombras los asistentes se organizan con algún sistema parecido al de ”tomar distancia” en la escuela) ya que la ceremonia de la oración incluye arrodillarse postrándose hacia adelante, por lo que si no se toman estas medidas el ritual colectivo podría volverse caótico…
Pero algo más profundo se refleja en las alfombras. En la mezquita, frente a Alá, todos somos iguales. Desde el Pachá hasta el barrendero debían realizar exactamente los mismos movimientos ocupando una alfombra exactamente igual. Este espíritu democrático introducido por el Islam en estas tierras milenarias con su antiguo sistema de castas (cf. la antigua India, parte de la cual es hoy Paquistán) sin duda debe haber sido revolucionario. El mismo espíritu democrático se refleja en otros aspectos de la sociedad como el vestido. Todos - del presidente a barrendero - vestirán tarde o temprano el famoso shalwar camisse. Igualmente las mujeres de todas las clases sociales.
Estas alfombras son para la oración comunitaria. Para la oración individual (que puede hacerse en cualquier parte) existen alfombras individuales que se guardan en las casas, o en cantidad en las oficinas públicas, para uso de los empleados.
Las mujeres no suelen asistir a la mezquita. En algunas, existen sectores secundarios para ellas, separados de los de los hombres.

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